Ciencia ficción

ilustracion CIENCIA FICCION por Eli Musso-1

[ilustración de Morronga. ¡gracias!]

“qué delicia”
susurró el capitán de la primera nave tripulada
a los suelos oníricos de neptuno
“qué delicia comprobar
que aquí se siente igual el amor”

haciendo saltar a su cuerpo pesado
un joven devenido ingeniero devenido astronauta
piensa exactamente lo mismo
de la tristeza
“amigos”, proclamó
sin importarle la aparente locura
de su súbita decisión
“no volveré con ustedes”

no lo sorprende que la melancolía
lo haya perseguido tantos años luz
la melancolía es perseverante,
sabe el joven devenido astronauta
la melancolía me esperaba en neptuno
mucho antes de yo saber
que alguna vez vendría

no sabe si comentar su descubrimiento
al silencioso rigor científico.
el joven ingeniero, que alguna vez nació en hamburgo,
murmura wenn es weltschmerz gibt in aller welten
¿cómo no habrá también vida?

y su risa es la primera en neptuno
al murmurar la palabra colonizada

spatienschmerz

Anuncios

Polvo (Día del amigo)

polvo soltado a las raíces truncas
de un árbol lleno de intentos

polvo soltado sin gracia
sin homenaje, sin algarabía

polvo que dejará de verse
cuando dejemos de mirarlo

polvo que enseña que nada
ni lo inmortal vive siempre

polvo que pinta el suelo
y desafía a sostener la mirada

polvo al que no le importan
las personas volteadas

polvo que es polvo y será polvo
por lo que duren nuestras vidas

polvo imposiblemente disociado
del cinismo y la risa explosiva

polvo sin amigos, sin planes
ni nada que ver conmigo

Andrés (en Copenhague)

te enseñé en dos cortas clases
las medidas ideales
de la tapa de un libro
y nunca las olvidaste.

cuando vuelva el Mital,
que no es sino otra
forma del miedo,
pues que vuelva, cantamos
y nos tome por la espalda
y enseguida lo volveremos
feo y diacrítico
y con su muerte construiremos alas

¿lloraste alguna vez
en Copenhague?
ahí dicen que estás y no puedo imaginarte
los ojos secos

construí una barricada
y no hay manera de que vuelvas

comandancia
neptuno
doble muerte
avenida de las leyes
ámsterdam y el cielo

una corta visión de la verdadera velocidad del tiempo
una fértil ambición del mundo atrás del mundo
atrás del mundo atrás
de la vida
¿lloraste alguna vez
en Copenhague?
si esa lágrima en Europa
me avisa:
entonces, que nadie sepa que he muerto

Animales menores

tumblr_oawiylzksn1ut9vefo3_1280

mi hermana me muestra un subsuelo olvidado y disimula un agujero en el suelo que yo evito en el instante previo a caer. la confronto. me sujeta por los hombros y estamos en otro evento infausto; mi cama es la de afuera, y llueve, llueve, y mi cama está mojada, y adentro hay una cama seca pero mi hermana no me deja tenerla, y me tiene por los hombros mientras recuerdo mil y una escena de desdén, y mi cuerpo pesa, se mueve como sumergido cuando intento golpearla, cuando intento por enésima vez -me sé la rutina de memoria- golpearla, herirla, alejarla, romperla, matarla. Bajo el agua los golpes son imposibles pero en la vigilia, la exacta, ineludible vigilia, el golpe es mi puño impreso en la pared. recobro la conciencia con lentitud y al mirar mis nudillos veo que este no es el primer golpe. hay sangre en mi mano, y hay sangre en la pared.

otro día que empieza igual.

pero se siente ligeramente peor: mi cuerpo se mueve infatigable dentro de mi cuerpo, mis piernas quieren salirse de mis piernas. son las 4:36. mis manos me tiran del pelo, mi talón derecho hurga con fuerza en mi pierna izquierda que ya, también, sangra. mis mandíbulas marcan el ritmo de mi cuerpo. busco detenerlas con la mano sangrante, muerdo y agrando las heridas mientras veo por momentos la escasa luz de la habitación, por momentos la nula luz de la cara interna de mis párpados. espasmódica, muevo sin fin mis extremidades y estiro mi cuello y abro la boca como soltando un rugido salvaje, quiero ser un animal salvaje y devorar mi cuerpo y deshacerme de este vehículo defectuoso y morder a mi hermana como fuera del agua, como un animal seco y caliente con colmillos de marcas brillantes entre restos de fibras de animales menores y menos poderosos y menos dignos. como nos enseñaron.
pronto descubro la forma de mover el dedo gordo del pie de modo que genere un calambre ácido y punzante en toda mi pierna, y lo mantengo hasta que el dolor se vuelve parte del cero, y busco un calambre nuevo, y el dolor intenso se lleva la energía restante de mi cuerpo. mi cuerpo, como yo, se concentra en doler, y finalmente vuelvo al sueño.

finalmente vuelvo bajo el agua pesada y vergonzosa que me mantiene subyugada a animales menores, y menos poderosos, y menos dignos. como nos enseñaron.

Películas

pinchos

quiero que el viento no destruya mi pared de recuerdos
quiero dejar de quererte
quiero que el calor no me abrase
y que mi cuello no sude
quiero hacer el amor con otro hombre en invierno
quiero que sea azul como el frío
quiero ver todas las películas del mundo
quiero morir
con el otro hombre sonriendo helado

quiero, después de morir, volver a verte

quiero en la muerte aprender a reír
quiero escuchar todas las canciones del mundo
y elegir una que me enseñe a amar
quiero cantártela una noche soleada
una noche brillante con olor a océano y error
quiero aprender a llorar

quiero enseñarte que no soy yo el mal
que el otro hombre también es bueno

 

 

Un perro

Quiero un perro.

Cualquier perro, un perro que no entienda pero sospeche que no es un perro sino cualquier perro, que me chupe las manos y me mire con sus ojos de perro y me quiera sin saber que pierdo tiempo desde los diecisiete años. Un perro que no sepa qué son diecisiete años ni qué se supone que se hace cuando se terminan.

Un perro que no entienda que ese día que estuve inmóvil por veintiséis horas fue un intento fallido de dejarlo solo, solo con los otros perros y los otros animales y las otras personas. Un perro que nunca sepa que me quise rendir. Que me rindo a diario.

Que no entienda el estudio, las letras, la lingüística, las faltas o la puntualidad. Que se alegre cuando un miércoles de quince a dieciocho pueda calentarme el esternón con su cabeza peluda en lugar de sentarse cerca de la puerta casi que logrando acuñar el concepto de ausencia.

Un perro al que pueda hacer feliz con mi quietud exagerada, que no sepa que las líneas rojas en mi muñeca no son parte natural de mi anatomía, pero que entienda de ser amado y más que nada que entienda de amar.

Un perro que no me compadezca cuando otra vez rompí mi vida, que no sepa que alguna vez él no lo fue todo, que no conozca a quienes perdí y a quienes escondí y a quienes me escondieron. Pero quiero ser, para el perro, remplazable. Que el perro no me obligue a ser yo, que el perro no me presione cuando mi identidad flaquea. Que el perro no entienda qué hay adentro del cuerpo.

Un perro, digamos, que me quiera a mí y no quiera tanto a otros porque yo sé dónde le pica, porque yo tengo el olor mustio y salado de la costumbre.

Ver morir

te escribo porque anoche
de pronto recordé
que hace cien años o tal vez miles
tú eras yo
y otro era él

llevo quince noches soñando
exactamente lo mismo
“exactamente” dice él
dándome el arma
señalándose el pecho
“exactamente en el corazón”

y te quería preguntar
pensaba en preguntarte
si algún día en la vida
luego de que amar y ver morir
existan copulativos
luego de amarlo y verlo morir
quería que me dijeras
que el dolor termina
que el dolor mengúa
que el dolor se vuelve
calmo amigo de domingo

se vuelve a amar,
siempre se vuelve a amar
y se vuelve a ver morir,
me temo
y algunos, como tú y yo
tenemos, por desgracia,
el ojo entrenado